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Rusia Hace Temblar a la Otan

RUSIA

Rusia Hace Temblar a la Otan

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El intento de repostaje de uno de sus portaaviones en el Mediterráneo desata la alarma

Un analista: “Es un ejercicio de relaciones públicas y lucirá en los canales rusos”

La flotilla rusa no repostará en Ceuta

  • XAVIER COLÁS
  • Moscú

Cuenta la anécdota que tras los primeros vuelos al espacio EEUU quiso diseñar un bolígrafo que lograse escribir en medio de condiciones de ingravidez: los soviéticos simplemente usaron lápices.

Moscú no ha perdido ese rudimentario ingenio, y ha sembrado durante unas horas la alarma y la discordia sacando de paseo por el Mediterráneo a un muerto viviente: el viejo portaaviones Admiral Kuznetsov. Flojo de turbinas y más preparado para cualquier otro tipo de combate que el aire-tierra que requiere Siria, el buque no ha tenido que disparar un tiro para que Rusia encuentre otro sitio más donde hacer cosquillas a la OTAN: el repostaje en su periferia.

Antes de que Rusia renunciase el miércoles al repostaje de la flotilla que acompaña al portaaviones en Ceuta, tanto la OTAN como el Gobierno británico habían mostrado su preocupación por el hecho de que España, un país aliado,ayudara a buques que podrían ser utilizados para una ofensiva en Siria que incluyera el bombardeo de objetivos civiles. Moscú cree que no hay razón para preocuparse por la presencia de su portaaviones en el Mediterráneo porque los aviones rusos “no han estado cerca de Alepo en los últimos nueve días”, según el jefe del Departamento de Cooperación Europea del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Andrei Kelin.

En realidad, la misión está encima de la mesa desde antes del verano, y ya en julio aparecieron las primeras filtraciones en medios rusos sobre los objetivos de la misión: acercar el barco a la costa Siria y atacar “objetivos en tierra” siempre con “la mayor coordinación posible” con los aviones rusos de la base de Hymeymim, según dijo una fuente gubernamental a la agencia TASS.

Lo previsto era que la misión durase desde octubre hasta enero. El año que viene el portaaviones tiene cita de nuevo en el mecánico y estará fuera de servicio unos dos años. Para entonces es posible que esta guerra haya terminado y Moscú no quería desaprovechar la oportunidad de testar un ingenio naval que nunca ha entrado en combate. La misión servirá para saber lo profunda que ha de ser la reparación y también será un reclamo publicitario de cara los clientes de la industria armamentística rusa. De paso, ha vuelto a demostrar que aunque la OTAN supere en potencia militar al ejército ruso, en la práctica es más dubitativa cuando algún movimiento de Moscú se sale del guión.

“Es un ejercicio de relaciones públicas y en los canales rusos lucirá muy bien”, dice el analista de defensa Gustav Gressel, que no obstante se muestra preocupado si “los Su-33 que llevan a bordo lanzan sus bombas no guiadas sobre áreas pobladas, poco más pueden hacer porque no fueron creados para ataques a objetivos en tierra“.

Pero mientras llega la hora del combate, todos los ojos están sobre el portaaviones, una mole de 55 toneladas y unos motores algo renqueantes ya,pero que sigue encargando el orgullo del poderío naval ruso. Fue diseñado y botado en los 80, por eso ha tenido muchos nombres: fue bautizado como Riga, después se llamó Brezhnev, durante un tiempo fue Tiblisi y desde octubre de 1990 lleva el nombre de un almirante que salvó la flota soviética. En los últimos despliegues al Mediterráneo el barco ha navegado siempre acompañado de un remolcador por si le falla la propulsión. Está viejo y tiene importantes carencias.La calefacción no funciona y muchos cuartos de baño están fuera de servicio.

El portaaviones jamás planeó repostar en Ceuta, pero podría recibir combustible frente a Malta, explica el almirante Victor Kravchenko, ex jefe del mando naval de la Armada rusa: “Un buque cisterna de la Flota rusa del mar Negro podría aprovisionarlo”. Desde el Ministerio ruso de Defensa aseguraron que la flotilla “está dotada de todos los recursos necesarios para cumplir sus misiones con autonomía”. Preguntada sobre si el incidente con el repostaje del portaaviones afectará a las relaciones con España, la portavoz de Exteriores rusa, María Zajarova, evitó contestar y se remitió a la información dada por Defensa.

El principal problema operativo del portaaviones es que tiene una pista corta y no tiene lanzaderas para los cazas. Esto importa, porque fuerza a los aviones a despegar con menos combustible y menos bombas que los aviones que tiene Rusia en el suelo en su base en Siria. Los rusos son conscientes de esto. El portaaviones fue diseñado para lograr superioridad aérea y atacar o proteger a buques o submarinos. Puede, como mucho, apoyar a la base rusa en suelo sirio, donde según algunos testigos ha llegado a haber más de 60 aviones rusos. En el portaaviones pueden viajar unos 15.

Como recordó ayer el Gobierno ruso, el barco es un habitual del Mediterráneo. Pero no es frecuente que haga maniobras cerca del polo norte en invierno: hay muy mala luz para los aviones. Recientemente hizo este tipo de maniobras, desatando algunas sospechas de que entraría en combate. A bordo lleva helicópteros pero lo más importante son los aviones: Su-33 y MIG 29 modernizados especialmente para vender a India que pueden hacer bombardeos de precisión, aunque los pilotos no están muy bien entrenados por algunos problemas organizativos en las bases. El Su-33 es un avión interceptor y capaz de disparar misiles antibuque, por lo que no es el más apropiado para atacar en un lugar como Alepo.

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